Vivimos rodeados de pantallas, pero los libros y otros formatos impresos no solo siguen vivos: están experimentando un pequeño renacimiento. Como profesional del diseño editorial y la maquetación, lo veo en mi día a día. Los proyectos impresos tienen algo que lo digital nunca podrá replicar: presencia, textura, permanencia.
Ayer recogí de la imprenta los últimos dos libros que he maquetado para un estudio de arquitectura con el que trabajo que se llaman Espacios Maestros. Os puedo decir que la sensación de ir a la imprenta y recoger los primeros ejemplares no tiene parangón. Es una ilusión tremenda, tocar, oler y sentir el resultado de un trabajo de meses.
El valor de lo tangible
Un libro, una memoria anual o un catálogo no se desliza como los carruseles de Instagram: se abre, se toca, se huele. Se convierte en un objeto que acompaña. En comunicación, eso tiene un impacto especial: ofrece una experiencia sensorial que refuerza el mensaje. Yo, desde luego, me considero una auténtica fetichista de los libros físicos, de las librerías, de las imprentas…
Un proceso artesanal (aunque digital)
El diseño editorial combina técnica, precisión y creatividad. Cada proyecto sigue un proceso meticuloso:
- Reunión de briefing, ajustar aquello que el cliente quiere
- Elección de estilos, jerarquías y retícula
- Selección tipográfica
- Diseño de portada y elementos gráficos
- Maquetación página a página
- Revisión ortotipográfica
- Preparación de artes finales
- Revisión de pruebas de imprenta
Este “viaje” es parte de lo que más disfruto: transformar un manuscrito o un archivo en un libro real.
Un diseño que cuenta historias
El diseño editorial no es solo estética: es narrativa visual. Se trata de acompañar al lector, de ayudarle a comprender mejor el contenido, de hacerlo más fluido y más atractivo.
Uno de los aspectos más bonitos de este trabajo es que muchos de estos proyectos terminan formando parte de la historia personal o profesional de quienes me los encargan: libros que se regalan, revistas que se guardan, memorias que representan un año de trabajo, la primera vez que alguien publica un libro, la publicación de una tesis doctoral resultado de muchos años de trabajo e investigación… ¡es absolutamente maravilloso y muy gratificante!
¿Digital vs. offline?
Ambos mundos se necesitan. Lo digital permite inmediatez y alcance; lo impreso aporta profundidad y valor simbólico. Por eso muchas marcas combinan ambos formatos, creando experiencias híbridas que funcionan de maravilla.
Trabajar en diseño editorial me recuerda cada día que lo físico también comunica, emociona y deja huella. Y esa es una parte del diseño que siempre defenderé, ademas de ser –entre tú y yo– la parte que más disfruto!!!
Y tú, ¿qué piensas de todo esto? ¡Cuéntame! ¡Te leo en comentarios!
Un abrazo desde La Isla,
Julia